Romance de la loba y el mastín

A espaldas de Calahorra,
camino de Corralejo
viene corriendo una loba
para salvar el pellejo.
 
Le persiguen dos mastines,
uno joven y otro viejo,
con el viejo ”tie” pendientes
batallas de otros tiempos.
 
Trae en la boca un cordero,
medio vivo, medio muerto,
cena que ha de llevar
para sus siete lobeznos.
 
Atravesando la dehesa
los perros casi la alcanzan,
sienten segura la presa
y le lanzan dentelladas.
 
Al saltar un peñascal
y al cruzar una hondonada
la loba no puede más
y abandona su pernada.
 
 
¡Te has quedado sin festín,
y sin cenar tu camada!
le espeta el viejo mastín
cayéndosele la baba.
 
¡ No hagas muchas alharacas
porque volveré mañana !
con siete lobos hambrientos
y arrasaré la majada.
 
Te estaremos esperando,
el pastor con su cayado,
tres mastines y un podenco,
¡ para darte tu regalo !
 
No hay pastor con su cayado,
ni mastines, ni podencos
que impidan que una loba
alimente a sus lobeznos.
 
  
 
Mario
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